¿Qué es y cómo se realiza la ecografía de la tiroides?

¿Qué es y cómo se realiza la ecografía de la tiroides?

La ecografía de la tiroides es un estudio no invasivo, en el cual se utilizan ondas de sonido de alta frecuencia (ultrasonido) para obtener imágenes de la glándula tiroides y completar su evaluación.

Los motivos más frecuentes por los cuales se solicita una ecografía de la tiroides son: pruebas de laboratorio donde los resultados de la función tiroidea no son normales y/o la palpación de una glándula tiroides aumentada de tamaño, durante el examen clínico. El fundamento de la técnica por el cual se obtienen las imágenes es el mismo que el de las demás ecografías, por ejemplo, de mama o riñón.

¿Cómo se realiza la ecografía de la tiroides?

En primer lugar, no se requiere ninguna preparación especial antes del estudio. De ser posible, es mejor concurrir sin collares ni cualquier otro accesorio que puedan obstaculizar la práctica y deban ser removidos previamente al estudio. Para realizar la ecografía, se pedirá al paciente que permanezca acostado sobre su espalda (boca arriba). Debido a que la glándula tiroides se encuentra ubicada en la parte baja del cuello, se le colocará una pequeña almohada para extender levemente el cuello y permitir mejorar la obtención de las imágenes. Durante el estudio se aplicará un gel sobre la superficie de la piel, en el área a explorar.

El estudio es indoloro, no tiene ningún efecto nocivo sobre el organismo y al finalizar, el paciente puede continuar con todas sus actividades cotidianas.

Mediante la ecografía de la tiroides se evalúan el tamaño, la forma y los márgenes de la glándula tiroides, así como la presencia de posibles nódulos sólidos o quistes de contenido líquido. El estudio ayuda principalmente a detectar o caracterizar nódulos que se han palpado en la glándula a nivel del cuello, a diferenciar entre posibles lesiones benignas o malignas y a identificar ganglios linfáticos vecinos. La ecografía es una herramienta valiosa para la detección temprana de tumores en la glándula tiroides.

Cabe mencionar que la ecografía no permite evaluar la función de la glándula, para lo cual se requiere medir los niveles de hormonas tiroideas en sangre circulante u otra clase de estudios por imágenes en los que se utilizan marcadores especiales.

En algunos casos, si el médico lo ha solicitado, se evaluará el flujo de sangre en la glándula tiroides mediante la técnica de ecografía Doppler. En su aspecto práctico para el paciente, la realización de esta técnica es idéntica a lo descripto más arriba. La glándula tiroides es un tejido muy vascularizado y este estudio permite medir la velocidad del flujo sanguíneo en zonas específicas, como un nódulo.

Por otra parte, en una instancia posterior y cuando los resultados de los estudios en conjunto  lo sugieran, es posible que el médico a cargo indique realizar una punción con aguja fina de la glándula tiroides, guiada con ecografía. Mediante la punción se obtiene una pequeña muestra del tejido (biopsia), que se envía a un laboratorio especializado. Puede obtener más información sobre la punción de la glándula tiroides ingresando aquí.

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¿Sabés cuántos tipos de ecografías existen?

¿Sabés cuántos tipos de ecografías existen?

La elección del tipo de ecografía depende del objetivo del estudio que se solicita, el problema médico que se investiga y el equipamiento médico disponible. De este modo, pueden agruparse en cuatro modalidades: bidimensional (2D), tridimensional (3D), en cuatro dimensiones (4D) y Doppler.

El fundamento de la técnica para obtener las imágenes con los estudios por ecografía es básicamente el mismo, pero la elección del tipo de ecografía depende del objetivo del estudio que se solicita.

La ecografía es una técnica radiológica que permite visualizar las estructuras y los órganos internos del cuerpo mediante el registro del reflejo (eco) de ondas de ultrasonido de alta frecuencia, inaudibles para el oído humano. Dichas ondas son emitidas por un transductor que se coloca sobre la piel, previa aplicación de un gel en el área a explorar. Este procedimiento es indoloro y carece de efectos nocivos para el organismo.

El principio básico de la ecografía en medicina es similar al de los instrumentos que se utilizan para explorar el suelo en las profundidades del océano. Las ondas de ultrasonido que son emitidas por el transductor del ecógrafo usado en medicina, encuentran a su paso diferentes estructuras corporales en las que pueden ser refractadas, absorbidas o reflejadas. Esto sucede porque la densidad y composición de los tejidos es distinta; no son lo mismo órganos sólidos como el hígado o huecos como el intestino, ni es igual el músculo que la sangre.

Las ondas de sonido que son reflejadas hacia el transductor (eco), son registradas y convertidas mediante programas computarizados en imágenes (fotografías o videos) de los tejidos que se examinan. Debido a que no se utiliza radiación ionizante como en las radiografías, la ecografía encuentra amplio uso en obstetricia.

¿En qué consisten los distintos tipos de ecografías?

  • Ecografía bidimensional o 2D: es el tipo más común de ecografía y se realiza desde hace décadas. Se obtiene una serie de imágenes planas, en dos dimensiones, como cortes transversales secuenciales y en escala de grises.
  • Ecografía tridimensional o 3D: se obtienen representaciones en tres dimensiones, es decir que tienen volumen. Esto se logra al reconstruir los datos de múltiples imágenes con ángulos diferentes. Una de las indicaciones más habituales es la visualización del feto en desarrollo.
  • Ecografía en cuatro dimensiones o 4D: con las imágenes 3D registradas en rápida sucesión puede obtenerse una representación en cuatro dimensiones: la cuarta dimensión es el tiempo, que agrega movimiento y crea una representación más realista. Ambas ecografías, 3D y 4D, pueden revelar anormalidades fetales no detectadas con el estudio en dos dimensiones.
  • Ecografía Doppler: el ecógrafo recibe las ondas de sonido que rebotan en las células sanguíneas en movimiento y registra los cambios en el tono de dichas ondas de sonido, a medida que el eco se aleja del transductor (efecto Doppler). Luego, este registro es convertido en imágenes y es posible estimar la velocidad y la dirección del flujo de sangre dentro de los vasos sanguíneos. A diferencia de la angiografía, este estudio no requiere la inyección de ninguna sustancia de contraste ni el uso de rayos X.

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¿Qué es un Eco Doppler Venoso?

¿Qué es un Eco Doppler Venoso?

El estudio Eco Doppler Venoso, utiliza ondas de sonido de alta frecuencia (ultrasonido) para generar imágenes y medir el flujo sanguíneo de los vasos sanguíneos, en este caso de las venas del cuerpo.

El ultrasonido Doppler mide la dirección y la velocidad de las células sanguíneas mientras se desplazan dentro de los vasos sanguíneos. El movimiento de las células sanguíneas genera un cambio en el tono de las ondas de sonido reflejadas (lo que se conoce como efecto Doppler). Una computadora recoge y procesa los sonidos y genera gráficos o fotos con color que representan el flujo de sangre dentro de los vasos sanguíneos que se evalúan.

El eco Doppler venoso no utiliza radiación ionizante como los rayos X y no tiene ningún efecto nocivo en el organismo. El estudio es indoloro y para realizarlo se aplica un gel sobre la superficie de la piel, en la región que se desea explorar. Una vez finalizado el estudio, el  paciente puede continuar con sus actividades normales, de inmediato.

El eco Doppler venoso se solicita con mayor frecuencia para evaluar las venas de los miembros  inferiores, (toda la pierna), pero también pueden evaluarse las venas en los miembros superiores. Al poner en evidencia alteraciones en el flujo de sangre, ayuda a diagnosticar una variedad de enfermedades. En especial, permite confirmar la sospecha de trombos (coágulos de sangre) y de insuficiencia venosa. De acuerdo con los antecedentes y clínica del paciente y con los hallazgos del eco Doppler venoso, el médico puede luego solicitar otros estudios por imágenes para completar el diagnóstico.

¿Qué tipo de enfermedades venosas se diagnostican con el eco Doppler venoso?

  • Trombosis venosa profunda: se produce por la presencia de un trombo en una vena profunda. Es más frecuente en los miembros inferiores, donde puede afectar alguna de las venas en el muslo y la pantorrila. Muchas veces esto requiere de un tratamiento de urgencia, con internación del paciente, a fin de poder realizar su adecuada terapéutica.
  • Tromboflebitis superficial: inflamación y edema de las venas, asociados con un coágulo de sangre en venas más superficiales.
  • Insuficiencia venosa: venas varicosas asociadas a funcionamiento inadecuado de las válvulas de las venas en las piernas, que resulta en la incapacidad para mantener el flujo de sangre venosa desde los miembros inferiores hacia el corazón.

¿Cómo debe prepararse para el eco Doppler venoso?

En general, no es necesario que realice ninguna preparación específica para el estudio. Concurra sin joyas ni reloj metálicos y con ropa cómoda y holgada. Se le facilitará una bata si fuera necesario.

Según el pedido médico el doctor que realice el procedimiento procederá a la evaluación del sistema venoso en la camilla acostado, aunque muchas veces también se requiere que el paciente se encuentre sentado o en posición de pie, a fin de poder evaluar el funcionamiento valvular venoso.

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¿Qué significan las calcificaciones mamarias?

Microcalcificaciones mamarias: ¿qué importancia tienen?

Las microcalcificaciones mamarias son depósitos diminutos de calcio en los tejidos de la mama, y son uno de los hallazgos más frecuentes en la mamografía. En la mayoría de los casos son benignas, pero pueden generar sospecha de malignidad según su aspecto y distribución. De allí, la importancia de valorar sus características y los cambios en el tiempo en la mamografía, la herramienta principal para la detección temprana del cáncer de mama.

¿Qué son las microcalcificaciones mamarias?

Las calcificaciones mamarias son depósitos de calcio en los tejidos de la mama, visibles en la mamografía como pequeños puntos blancos. Se denominan microcalcificaciones cuando miden menos de 1 milímetro; suelen medir 0,5 milímetros o menos. Las microcalcificaciones no son palpables en la mama y no causan síntomas.

Son muy frecuentes y, en general, se descubren por primera vez en una mamografía de control en mujeres asintomáticas. No se ven en la ecografía ni en la resonancia magnética mamarias. La mamografía tiene un valor indiscutido en la detección temprana del cáncer de mama, y una de sus ventajas es la posibilidad de identificar y evaluar las calcificaciones.

¿Qué son las microcalcificaciones mamarias?

La mayor parte de las calcificaciones son benignas, aunque algunas pueden ser un indicio o una “señal” de una posible lesión de alto riesgo o cáncer en el sitio donde se las observa.

En la amplia mayoría de los casos corresponden a procesos benignos, relacionados con los cambios en los tejidos mamarios en los distintos períodos a lo largo de la vida, como en el envejecimiento del tejido glandular, las calcificaciones de secreción láctea, calcificaciones vasculares (en la pared de los vasos sanguíneos).

También es frecuente que se asocien con diferentes condiciones: formación de quistes, fibroadenomas benignos antiguos calcificados, cirugía mamaria, cicatrices o traumatismo antiguo, radioterapia, infecciones (mastitis), etc. Otras veces, pueden indicar la posibilidad de un cáncer de mama.

De interés, recuerde que es importante no colocarse desodorante ni talco en las axilas y la zona de las mamas cuando concurre al turno para la mamografía. Estos productos cosméticos pueden generar puntos en las imágenes, que pueden ser semejantes a las microcalcificaciones y crear confusión.

Descripción en la mamografía

Para determinar si las microcalcificaciones son benignas o sospechosas de malignidad, se evalúan sus características en las imágenes de la mamografía. Se toman en cuenta:

  • Tamaño: Cuando el diámetro es mayor a 2 mm. se denominan macrocalcificaciones y suelen ser benignas. Las microcalcificaciones miden hasta 1 mm., y cuanto más pequeñas y agrupadas en una sola área están, son más sospechosas.
  • Forma: Suelen ser benignas las calcificaciones redondas, homogéneas, en anillo (a veces con centro más claro), en forma de “pochoclo”. Resultan sospechosas las calcificaciones irregulares, amorfas, heterogéneas, puntiagudas, en forma de “coma” o “punto y raya”, ramificadas, lineares finas.
  • • Número: Las calcificaciones aisladas son benignas, prácticamente siempre. Cuando confluyen en mayor número en un área pequeña, más sospecha generan.
  • Distribución: Pueden ser difusas, regionales, agrupadas, lineares o segmentarias; las últimas deben generar sospecha.
  • Variación en el tiempo: Cuando en estudios sucesivos no se observan cambios, se considera que las calcificaciones son benignas. Habitualmente, cuando se asocian con malignidad, varían con el tiempo en número, forma, etc.

En base a las características mencionadas más arriba y al grado de sospecha con el cual se asocian, las microcalcificaciones se clasifican según el sistema BI-RADS, que en inglés significa: Breast Imaging Reporting and Data System (Sistema de reporte y base de datos de imágenes mamarias). Esta clasificación es parte del informe de la mamografía. Para conocer detalles de la clasificación BI-RADS para las microcalcificaciones, puede consultar la nota [link = https://diagnosticorojas.com.ar/blog/salud-femenina/microcalcificaciones-y-birads/https://diagnosticorojas.com.ar/blog/salud-femenina/microcalcificaciones-y-birads/MICROCALCIFICACIONES Y BIRADS]

La calidad de las imágenes mamográficas y la experiencia del especialista en imágenes son dos factores fundamentales para la evaluación apropiada de las calcificaciones. En tal sentido, la mamografía digital ofrece mejor discriminación de los diferentes tejidos mamarios y ayuda a distinguir las calcificaciones. En especial, la tomosíntesis 3D permite evaluar múltiples imágenes de cada mama, separando los diferentes planos, y resulta muy útil cuando las mamas son densas.

¿Qué sucede cuando se detectan microcalcificaciones?

A veces, para visualizar mejor las calcificaciones, puede ser necesario realizar tomas mamográficas adicionales, como la compresión o la mamografía magnificada; también puede solicitarse otro estudio por imágenes, para completar la información.

Según su apariencia en la mamografía, los antecedentes personales y familiares, el médico puede solicitar un control más frecuente, por ejemplo con mamografía cada 6 meses, para evaluar si se han producido cambios o si la imagen persiste igual. Si las calcificaciones son sospechosas, puede indicar una punción-biopsia para determinar si las células son cancerosas.

El diagnóstico precoz es fundamental para detectar el cáncer de mama en las etapas iniciales, cuando el tratamiento puede ser más exitoso.

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Dolor en las mamas y mastitis

Dolor en las mamas y mastitis

El dolor de mamas puede referirse como una molestia, tensión o dolor de diferente intensidad, en una o ambas mamas. Puede deberse a muchas razones, entre ellas la mastitis.

En general el dolor mamario no suele ser un signo de cáncer. Sin embargo, es conveniente que consulte con su médica/o para asegurarse qué es lo que produce la molestia.

La mastitis es la inflamación del tejido mamario, que algunas veces se debe a infección. La inflamación genera dolor mamario, edema (hinchazón), enrojecimiento de la piel y aumento de temperatura o calor local. En caso de infección puede acompañarse también de decaimiento general, fiebre y/o escalofríos.
La mastitis suele ser más común en el período de lactancia. Puede ocurrir que a causa de la mastitis, la madre destete antes de tiempo a su bebé. Sin embrago, continuar amamantando simpre es mejor para la madre y el bebé, incluso si tiene que tomar algún antibiótico para mastitis.
La causa de la mastitis durante la lactancia se produce a que la leche no drena bien, completamente. Cuando se obstruye (“se tapa”) un conducto de salida de la misma; si la mama no se vacía completamente al alimentar al bebé, puede formarse un tapón o coágulo lácteo que bloquea un conducto favoreciendo así la inflamación. También puede suceder que algunas bacterias de la superficie de la piel o de la boca del bebé ingresen a los conductos de leche a través de grietas o lastimaduras en el pezón; estas bacterias encuentran un medio de cultivo en la leche que no drena correctamente y dan origen a una infección.

¿Quiénes tienen mayor riesgo de mastitis? Las mujeres que ya tuvieron mastitis a repetición en uno o varios embarazos durante lactancias previas y quienes tienen grietas en los pezones. Usar un corpiño demasiado ajustado o por ejemplo presionar la mama con el cinturón de seguridad del auto o una mochila , entre otras causas, puede dificultar el vaciamiento de los conductos. Otros factores a tener en cuenta que pueden también favorecer la mastitis: los errores en la técnica de lactancia adecuada, el cansancio o estrés excesivos, la alimentación inapropiada y el tabaquismo.
El diagnóstico de mastitis generalmente se basa en los síntomas y el examen clínico de los senos. Su médica/o puede en algunos casos solicitarle algún estudio adicional, como una ecografía de mamas. En caso de ser necesario, se le indicarán antibióticos que sean apropiados en caso de estar amamantando a su bebé.

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