La mamografía está establecida como la herramienta principal de detección temprana del cáncer de mama pero, como todo estudio por imágenes, presenta limitaciones (resultados falsos “positivos” o “negativos”). Las dosis actuales de radiación que se utilizan no constituyen un riesgo para la salud, de modo que el beneficio de la mamografía de detección a partir de los 40  años respalda su indicación anual. 

Es frecuente la consulta si es peligrosa la mamografía. La mamografía tiene riesgos y beneficios, como todos los estudios. El beneficio principal es trascendente debido a que puede permitir la detección temprana del cáncer de mama, cuando el tratamiento es menos agresivo y la probabilidad de curación es más alta. La tasa de sobrevida a los 5 años es 99% cuando el cáncer de mama se detecta en estadios tempranos. Se ha informado que la mamografía anual reduce la mortalidad asociada con el cáncer de mama hasta un 25%. 

Los riesgos se relacionan fundamentalmente con las limitaciones del método:

  • Falsos positivos: en ocasiones, un área sospechosa que parece cáncer, en realidad es tejido normal. Esta situación puede derivar en una biopsia innecesaria y generar estrés o angustia para la mujer.
  • Sobrediagnóstico y sobretratamiento: los falsos positivos pueden ser motivo de estudios adicionales, y en ocasiones, tratamiento, innecesarios. 
  • Falsos negativos: especialmente cuando las mamas son densas, existe la posibilidad de que una lesión no sea detectada. El tejido normal puede esconder una lesión cancerosa que no se observa en la mamografía. 

No es verdad que la mamografía expone a niveles de radiación peligrosos. Aunque se utilizan rayos X (como en las radiografías convencionales), la dosis que se administra es baja y se estandariza siguiendo estrictas recomendaciones de seguridad. La mamografía digital utiliza dosis mucho menores que la mamografía convencional. Es importante siempre realizar los estudios en centros de salud certificados, que cumplan con las normas de seguridad y calidad de los estudios. 

En relación con la molestia que genera la compresión de la mama durante la mamografía, en general, es leve y transitoria. El estudio se completa en un par de minutos y no hay necesidad de realizar reposo posterior. Al retirarse, la paciente continúa con sus actividades habituales. Los equipos más modernos de mamografía digital permiten el control más cuidadoso de la compresión mamaria, para que resulte más delicada. De todos modos, la sensibilidad individual puede variar y las mamas fibroquísticas suelen ser más dolorosas. Durante el estudio, es importante que indique al personal si tiene dolor.

¿Quién debe hacerse una mamografía?

El American College of Radiology recomienda realizar una mamografía de detección anual a todas las mujeres con edad de 40 años o más, independientemente de su historia familiar o de que no presenten síntomas. La detección temprana es crítica; si se espera a que aparezcan síntomas, seguramente la enfermedad ya estará más avanzada.

La edad de inicio de los controles mamográficos periódicos es sugerida por especialistas que revisan continuamente información sobre la frecuencia del cáncer de mama y los beneficios de la mamografía para la población. Los datos indican que el riesgo de presentar cáncer de mama aumenta a partir de los 40 años, es decir que la edad es un determinante importante.

¿Por qué no se solicita antes de los 35 años? 

Entre los 30 y los 40 años de edad, el riesgo de cáncer de mama es del 0,44 %, es decir que la probabilidad de presentar la enfermedad es muy baja. Además, debido a que las mamas son generalmente más densas a esa edad, las imágenes mamográficas pueden ser más difíciles de interpretar, lo cual reduce el rédito del estudio.

Estas recomendaciones generales se basan en la totalidad de la población. Puede suceder que el riesgo personal de cáncer de mama sea más alto, según una serie de factores como por ejemplo: antecedentes familiares (un familiar en primer grado afectado, como la madre, una hermana o una hija), antecedentes personales (cáncer de mama u ovario previos, etc.) y otros factores. La presencia de algunos genes con mutaciones heredadas (cáncer de mama hereditario), conocidos como genes BCRA1 o BCRA2, aumenta el riesgo de cáncer de mama. Sin embargo, cabe recordar que solo el 5 % a 10 % de los cánceres de mama se asocian con alguna mutación genética predisponente. 

En tales casos, el médico puede decidir comenzar a realizar controles con mamografía antes de los 40 años de edad. Esta decisión siempre será conversada con cada paciente, de manera individual. Cuando hay antecedentes familiares de cáncer de mama, algunos especialistas recomiendan realizar la primera mamografía 10 años antes de la edad de inicio de la enfermedad en el familiar directo que haya sido afectado siendo más joven.

Solicita un turno para mamografía.