¿Cómo se trata la osteoporosis?

La osteoporosis se caracteriza por la disminución de la fuerza del hueso, que aumenta el riesgo de fracturas. La fuerza del hueso está determinada por la densidad mineral ósea (DMO) y la calidad del tejido óseo, ambas alteradas en la osteoporosis. El diagnostico se establece clínicamente en presencia de fracturas por fragilidad ósea o cuando la DMO medida en la densitometría, se encuentra 2,5 desviaciones estándar por debajo del valor de referencia en la población de similares edad y sexo. Este valor se informa como puntaje T -2,5 o inferior.

Según el grado de pérdida de minerales en el hueso evaluado con la densitometría, y otros factores de riesgo, es posible calcular el riesgo de fractura y seleccionar el mejor tratamiento para cada persona. Además de la edad y el antecedente de alguna fractura previa, interesa conocer la historia clínica y el examen físico completos, así como los tratamientos previos y actuales que puedan afectar negativamente el tejido óseo (por ejemplo, los corticoesteroides).

Algunos estudios ayudan a identificar causas secundarias de osteoporosis, es decir, enfermedades que generan pérdida de masa ósea, por ejemplo, la insuficiencia renal crónica. Los análisis de laboratorio en sangre y orina permiten medir los niveles de calcio, fósforo y algunas hormonas para completar la evaluación de la osteoporosis.

Tratamiento de la osteoporosis

Los objetivos principales del tratamiento son prevenir las fracturas, mantener o incrementar la DMO y mejorar el funcionamiento físico. Para todos los casos, son fundamentales las medidas no farmacológicas, relacionadas con el estilo de vida y hábitos saludables.

El uso de fármacos se puede considerar cuando el riesgo de fractura es moderado o alto. Es importante que nunca se utilicen medicamentos sin consultar con el médico, incluso si son de venta libre o en base a hierbas, porque pueden contener sustancias que interfieran con la fijación de calcio en el hueso.

Medidas no farmacológicas

  • Nutrición: se debe asegurar el aporte diario de 1.200 mg de calcio y 800 UI de vitamina D. Se prefieren las fuentes naturales de calcio, a través de una dieta saludable, más que los suplementos de citrato o carbonato de calcio. La exposición prudente y medida a los rayos solares y la ingesta de alimentos apropiados contribuyen a que los niveles de vitamina D sean suficientes. Sin embargo, debido a que la insuficiencia de vitamina D es frecuente, el médico puede indicar el aporte complementario. Además, se recomienda la ingesta de 1 g/kg/día de proteínas.
  • Actividad física: el ejercicio regular es fundamental fortalecer los huesos. La carga de peso y el fortalecimiento muscular reducen el riesgo de caídas y fracturas, al mejorar la agilidad, la fuerza, la postura y el equilibrio, además del beneficio general para la salud. Este tipo de ejercicios debe ser supervisado por un kinesiólogo o entrenador debidamente capacitado, y debe ser regular y acorde con las posibilidades individuales.
  • Dejar de fumar tabaco: los productos derivados del tabaco son nocivos para el tejido óseo, así como para la salud general.
  • Controlar el consumo de alcohol: la ingesta de más de una copa de vino o un vaso de cerveza por día, tiene efecto negativo en la salud ósea, además de aumentar el riesgo de caídas.
  • Estrategias de prevención de las caídas: eliminar alfombras deslizables, superficies irregulares o resbaladizas, usar pasamanos para entrar y salir de la ducha, mantener bien iluminados los ambientes y usar calzado de taco bajo.

Tratamiento farmacológico

Los fármacos para tratar la osteoporosis pueden clasificase como:

  • agentes anti resortivos, que previenen la resorción del hueso y la pérdida de mineral. Incluyen la terapia de reemplazo hormonal, los bisfosfonatos, los moduladores selectivos de los receptores de estrógenos (SERMS, en inglés; por ejemplo, el raloxifeno), el denosumab y otros medicamentos en desarrollo.
  • agentes anabólicos, que promueven la formación de nuevo tejido óseo. Incluyen el teriparatide y el ranelato de estroncio.

A continuación, se comentan muy brevemente los fármacos más utilizados. Otros, se encuentran en investigación, como el risedronato, etc. Este resumen no reemplaza en modo alguno la consulta individual con su médico.

AGENTES ANTIRESORTIVOS

La terapia de reemplazo hormonal puede ser la opción de preferencia para prevenir fracturas en la posmenopausia temprana, es decir los primeros 5 años de la menopausia. Este beneficio se debe balancear con los riesgos asociados con el uso de estrógenos (en especial si hay factores de riesgo para cáncer de mama), de modo que debe decidirse en conjunto con especialistas.

Los bisfosfonatos son los fármacos que se indican con más frecuencia para prevenir o tratar la osteoporosis, con eficacia demostrada. Incluyen: alendronato, risedronato, ibandronato, ácido zoledrónico, y otros. Actúan suprimiendo el recambio de tejido óseo y preservando la arquitectura del hueso al adherirse estrechamente a la superficie ósea.

El uso de los bisfosfonatos tiene sus limitaciones. En primer lugar, siempre que se utilicen bisfosfonatos, es indispensable asegurarse que el aporte de calcio y vitamina D sea adecuado. La absorción oral de los bisfosfonatos es muy baja y la medicación debe tomarse con el estómago vacío, por eso se indica a la mañana, antes del desayuno. Además, es necesario permanecerse en posición erguida para prevenir el reflujo gástrico ácido, un efecto secundario que puede causar desde molestias leves hasta úlcera esofágica. Los bisfosfonatos que se administran por vía intravenosa pueden causar síntomas inflamatorios transitorios.

Recientemente se ha planteado que debido a que los bisfosfonatos se acumulan en el organismo y esto podría aumentar el riesgo de efectos secundarios, se debe considerar la posibilidad de vacaciones del tratamiento, cuando se usa a largo plazo.

El raloxifeno actúa de manera similar a los estrógenos en el hueso y mantiene la DMO, pero tiene efecto anti estrogénico en el endometrio y la mama. Es una alternativa para las mujeres que no pueden utilizar bisfosfonatos. Está aprobado para prevenir y tratar la osteoporosis., cuando existe riesgo aumentado de fracturas.

El denosumab es un anticuerpo monoclonal humano, que se une específicamente con un receptor en los huesos involucrado directamente en la resorción de ese tejido. Está demostrado que mejora la DMO en las mujeres posmenopáusicas con baja DMO. Se administra mediante inyección subcutánea, cada 6 meses.

AGENTES ANABÓLICOS

El teriparatide es un compuesto recombinante similar a la hormona paratiroidea que, en términos simples, imita efectos biológicos de dicha hormona natural: estimula la formación de hueso y la remodelación, y mejora la microarquitectura del hueso. Es el único fármaco aprobado para aumentar la DMO y mejorar la arquitectura ósea. Se administra por vía inyectable. Se debe tener precaución con los cambios que induce en el metabolismo de los minerales y está contraindicado en personas con enfermedad de Paget o cáncer, debido a que se ha visto que puede inducir osteosarcoma si se utiliza más de dos años.

El ranelato de estroncio se usa por vía oral, y está indicado para el tratamiento de la osteoporosis para reducir el riesgo de fracturas. Se utiliza a largo plazo y se debe acompañar del aporte adecuado de calcio y vitamina D.

Monitoreo de la respuesta al tratamiento

Para saber si el tratamiento de la osteoporosis es efectivo, su médico puede pedirle que realice nuevamente análisis de laboratorio y un control con densitometría ósea, luego de cierto tiempo. Es importante identificar a quienes pueden requerir un cambio en el tratamiento.

Recuerde que en Diagnóstico Rojas usted cuenta con el equipamiento y los profesionales más capacitados para colaborar con su médico en la evaluación de su salud ósea.

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